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Las infecciones de garganta no son nada agradables y sus síntomas son bastante molestos. Sin embargo, existen varios tipos de infección de garganta, por lo que es necesario tener en cuenta sus orígenes y síntomas para recibir el tratamiento más adecuado según el caso.
Básicamente existen dos tipos de infección de garganta:
Ambas tienen síntomas y tratamientos ligeramente diferentes, como explicaremos a continuación.
La mayoría de las infecciones de garganta en adultos, aproximadamente entre el 85 y el 90 %, aparecen por virus1. Para sobrevivir, los virus necesitan disponer de huéspedes vivos, ya sean seres humanos, animales o plantas. Son agentes infecciosos microscópicos más pequeños que las bacterias y tienden a invadir algunas células del cuerpo para multiplicarse.
Las infecciones virales de garganta pueden causar y desarrollar enfermedades como:4
En el caso de los virus, las infecciones de garganta pueden ocasionar los siguientes síntomas:2,3,4
Las bacterias son microorganismos unicelulares que pueden sobrevivir en ambientes inhóspitos, de hecho, algunos tipos de bacterias viven en calor o frío extremo. La mayoría de bacterias que habitan por nuestro cuerpo no son dañinas, aunque claramente hay excepciones.
Estas son algunas de las infecciones de garganta provocadas por bacterias:3,4
Cuando hablamos de estas infecciones hay que tener mucho cuidado, pues el uso incorrecto de antibióticos puede ayudar a que las enfermedades bacterianas proliferen y se hagan resistentes al tratamiento. Solo el médico o especialista puede recetarte un antibiótico, está totalmente contraindicado automedicarse en este tipo de casos.
En cuanto a sus síntomas2, por regla general, para distinguir una infección bacteriana de una viral hay que examinar la garganta del paciente y observar si existen placas de pus. De ese modo, los procesos bacterianos provocan las siguientes señales:
En un primer momento, atendiendo a las diferencias entre los distintos signos clínicos que se presentan, parece fácil determinar si la causa de una infección es un virus o una bacteria. Sin embargo, algunas afecciones pueden ser originadas por ambos, como es el caso de una faringitis o una laringitis, o tener una sintomatología muy parecida. En caso de duda, el médico podrá decirnos ante qué tipo de infección de garganta estamos.
Los signos clínicos que se presentan cuando hay una infección de garganta son bastante similares con independencia de que la causa sea una infección bacteriana o vírica, pero hay algunas diferencias que conviene tener en cuenta para acertar con el diagnóstico.
En la mayoría de las infecciones de garganta, tanto si son bacterianas como víricas, podemos experimentar los siguientes signos clínicos:
Cuando la infección de garganta está generada por bacterias, estos son los signos clínicos más comunes que podemos esperar:
Las infecciones causadas por virus son las más habituales. Pueden compartir signos clínicos con las infecciones de origen bacteriano, aunque el cuadro suele ser más leve y caracterizarse por la aparición de la siguiente sintomatología:
Hemos visto que tanto virus como bacterias pueden causarnos molestias en la garganta, de menor o mayor intensidad. Aunque no suelen ser cuadros graves, conviene saber cómo aliviar el dolor y cuándo es necesario acudir al médico.
Los patógenos, como virus y bacterias, que infectan la garganta provocan que esta se inflame como reacción a su presencia y a la actividad del sistema inmune, que comienza a combatir la infección enviando glóbulos blancos. La inflamación causa dolor, irritación, enrojecimiento y picor, las molestias típicas en las infecciones de garganta.
Existen algunas medidas a las que podemos recurrir para aliviar las molestias en la garganta. Destacamos las siguientes:4
Aunque el dolor de garganta suele ser una dolencia leve que se soluciona en unos días, ayudándonos de medidas como las que hemos mencionado, en ocasiones, puede ser necesario consultar con un profesional sanitario. Por ejemplo, en los siguientes casos:
Aunque medidas como las que hemos visto pueden ayudar a aliviar el dolor de garganta independientemente de que la infección sea vírica o bacteriana, el tratamiento va a depender del origen de la patología, como veremos a continuación.
Las infecciones de origen bacteriano son menos comunes y requieren de un tratamiento indicado por un médico especialista. Este tratamiento está constituido por antibióticos, que son los fármacos capaces de combatir a las bacterias. Es importante señalar que solo pueden tomarse antibióticos si así lo receta el médico y solo cuando la infección está causada por bacterias. Tomar antibióticos para infecciones víricas puede hacer que se creen resistencias bacterianas.
Cuando la infección está causada por virus, existen otras recomendaciones sanitarias que sirven para aliviar el dolor. También pueden seguirse para infecciones bacterianas, como complemento al tratamiento antibiótico que haya recetado el médico. Las más prácticas y efectivas son las siguientes:
Además de las medidas anteriores, es posible recurrir a medicamentos que alivian las molestias de garganta y se pueden conseguir en las farmacias sin necesidad de receta médica. Un ejemplo son los analgésicos de venta libre, pero, si la infección es leve, puedes aliviar la irritación de garganta con Strepsils miel y limón que ofrece alivio local sintomático en caso de infecciones leves de boca y garganta que cursan sin fiebre en adultos y niños a partir de 6 años. La acción suavizante de las pastillas para chupar alivia rápidamente las primeras molestias y su acción antiséptica combate virus y bacterias.
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Hemos hablado de bacterias que causan infecciones de garganta, pero no son solo una especie. Varias pueden estar detrás de estas infecciones que, recordemos, van a necesitar tratamiento médico.
Cuando surge una infección bacteriana en la garganta, lo más frecuente es que la haya causado un estreptococo, en especial los del grupo A, que son más comunes en los niños. Son contagiosos, se transmiten por el aire y provocan mucho dolor de garganta y fiebre. El médico puede diagnosticarlos con una prueba rápida o realizando un cultivo. Se tratan con antibióticos.
Se sabe que otras bacterias, además del estreptococo, pueden originar infecciones en la garganta, aunque con mucha menor frecuencia. El problema es que pueden llegar a desencadenar cuadros más graves y son más difíciles de identificar. Son, por ejemplo:
Las infecciones de garganta suelen resolverse en unos días y, aunque muchas transcurren de forma leve, es interesante que sepamos cómo favorecer la recuperación o en qué momento debemos consultar con el médico.
Normalmente, las infecciones de garganta más comunes, que son las que están causadas por virus, tienen una duración de entre 5, 7 e incluso 10 días. Cuando la causa es una bacteria, la infección puede dejar de causar molestias tras 24-48 horas desde el inicio del tratamiento antibiótico. Aun así, hay que tomarlo los días que haya prescrito el médico para que haga todo su efecto y se eliminen las bacterias.
Para favorecer la recuperación cuando hay una infección de garganta debemos insistir en la aplicación de cuidados en casa, como descansar, beber muchos líquidos, consumir alimentos y bebidas suaves, humidificar el ambiente, etc. También podemos tomar fármacos para aliviar las molestias, como pastillas para la garganta, analgésicos o antiinflamatorios.
Es importante señalar que es habitual que las infecciones bacterianas requieran la administración de antibióticos, pero esta decisión solo la puede tomar el médico. Las infecciones víricas no necesitan de estos fármacos, es decir, no aceleramos la recuperación si los tomamos. Al contrario, podemos estar contribuyendo a generar resistencias bacterianas.
En general, podemos diferenciar las infecciones víricas de las bacterianas atendiendo a la sintomatología. En primer lugar, las infecciones de garganta más habituales son las causadas por los virus. En estas infecciones no suele haber fiebre o esta es baja y suelen asociarse a catarro y tos, en cuadros leves.
En cambio, en las infecciones que provocan las bacterias, la fiebre acostumbra a aparecer y ser alta. Además, es posible distinguir pus en la garganta, que duele con mayor intensidad. De todas maneras, como la sintomatología puede ser muy parecida y en las infecciones pueden concurrir tanto virus como bacterias, en caso de duda conviene consultar con el médico.
Las únicas infecciones de garganta que van a necesitar antibióticos son las causadas por bacterias, y no en todos los casos. Por este motivo, solo el médico puede prescribir antibióticos.
En casa podemos aliviar las molestias en la garganta descansando todo lo posible, bebiendo líquidos, tomando alimentos y bebidas suaves, humidificando el ambiente si es necesario, consumiendo miel o haciendo gárgaras con agua salada.
Sí, las infecciones en la garganta, tanto las causadas por virus como las provocadas por bacterias, pueden transmitirse por contacto directo con secreciones de la persona enferma o por el aire, a través de los estornudos y la tos.
Las infecciones de garganta suelen resolverse en cuestión de días. Cuando no remiten, los signos clínicos empeoran, aparecen otros nuevos o se identifica pus en la garganta, hay que acudir al médico, pues podemos estar ante una infección bacteriana o una complicación.
Los niños son más propensos a sufrir infecciones de garganta causadas por bacterias. Son contagiosas, por eso deben permanecer en casa durante las primeras 24 horas tras el inicio del tratamiento con antibióticos.
En el caso de las infecciones de origen vírico, lo recomendable es que los niños permanezcan en casa hasta que remita la sintomatología. Pueden ir a la escuela si no presentan fiebre y el dolor de garganta es leve. En cualquier caso, se recomienda siempre seguir las pautas del médico.
Las infecciones de garganta pueden prevenirse siguiendo una buena higiene, es decir, lavándose las manos con agua y jabón con frecuencia. También hay que cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar, usar pañuelos desechables, no compartir utensilios, evitar el contacto con elementos que potencialmente puedan estar contaminados, mantener el ambiente ventilado, seguir una dieta equilibrada para cuidar el sistema inmune, proteger la garganta del frío, no fumar ni beber alcohol, no exponerse a cambios bruscos de temperatura y no acudir a lugares cerrados muy concurridos o contaminados.
Este artículo es únicamente informativo y no está destinado a ser un sustituto del asesoramiento médico. La información presentada en estas páginas web no debe tomarse como un diagnóstico o una prescripción. En todos los asuntos relacionados con la salud, consulta siempre con tu médico o farmacéutico.
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