Faringitis viral: síntomas, causas y cómo aliviarla

La inflamación de la garganta y de la mucosa que la reviste provocada por una infección viral, es popularmente conocida como faringitis. Esta enfermedad, de carácter leve, suele presentarse como una infección contagiosa que se propaga a través del contacto directo con las secreciones del enfermo. A continuación, hablamos sobre la faringitis viral, sus síntomas, causas y cómo aliviarla.

¿Qué es la faringitis viral?

La faringitis viral es una infección que provoca la inflamación de la garganta, la faringe o las mucosas que las revisten. Esta infección común provocada por un virus puede afectar a cualquier persona, dado que se propaga mediante el contacto directo de las secreciones de los infectados. En un menor número de casos, la faringitis puede venir provocada por una infección bacteriana, lo que requiere de un tratamiento antibiótico para combatirla.

Entre las características de la faringitis viral, debemos destacar uno de sus principales síntomas. Y es que esta enfermedad leve suele manifestarse a través de un dolor agudo de garganta que provoca grandes molestias a quienes la padecen.

Causas de la faringitis viral

La faringitis viral suele venir provocada por un virus y es muy habitual padecerla durante los meses de frío. No obstante, existen otros orígenes que pueden dar lugar a esta afección, este es el caso de las enfermedades virales más relacionadas con la aparición de faringitis, entre las que destacan:

  • Resfriado común
  • Gripe
  • Varicela
  • Sarampión, una de las enfermedades más contagiosas
  • La mononucleosis, infección viral que además de fiebre provoca la inflamación de los ganglios linfáticos y, por ende, genera un fuerte dolor de garganta

Además de estas enfermedades, existen otras causas que pueden ser el origen de una faringitis viral. Entre ellas encontramos:

  • Alergias (al moho, al polvo o al polen son las más comunes)
  • Contacto con elementos irritantes del medioambiente a través del aire contaminado
  • Sequedad

Asimismo, cabe recordar que en la minoría de casos en los que la faringitis viene dada por una infección bacteriana, las enfermedades que pueden propiciar la aparición de sus síntomas son la faringitis estreptocócica, la tos ferina o la difteria.

Síntomas de la faringitis viral

En cuanto a los síntomas, además del dolor de garganta provocado por la inflamación de los ganglios linfáticos debido a la infección, existen otros de carácter secundario que pueden afectar en mayor o menor medida a cada paciente. Entre ellos encontramos:

  • Dificultad al tragar
  • Dificultad al hablar (odinofagia)
  • Sequedad de la garganta
  • Ganglios inflamados y sensibles en el cuello
  • Inflamación de la garganta
  • Amigdalitis (amígdalas inflamadas y enrojecidas)
  • Voz ronca
  • Fiebre
  • Dolor de cabeza o cefalea
  • Dolor muscular y articular o malestar general
  • Erupciones cutáneas

Estos síntomas dependerán siempre del origen y la fuerza de la faringitis viral, así como del estado de cada paciente.

Cómo aliviar la faringitis viral

Para combatir una faringitis, debemos saber que dada la condición de infección viral no se deben tomar antibióticos, puesto que no son efectivos para erradicar el virus que la ha originado. El virus suele seguir su curso normal y acabará desapareciendo por sí mismo. No obstante, y a fin de reducir los síntomas, molestias y dolor que ocasiona esta enfermedad, se puede recurrir a ciertas recomendaciones básicas.

  • Gárgaras con sal: la sal tiene grandes propiedades antimicrobianas, por lo que ayudará a eliminar los virus de la garganta.
  • Bebe mucha agua: es imprescindible beber mucha agua cuando se padece faringitis. El agua no solo ayuda a humectar la garganta, sino que también ayuda a depurar los virus del organismo.
  • No fuerces la voz: es mejor reposar y hablar lo menos posible con tal de no forzar la garganta y procurar su buena recuperación.
  • Caldos y comidas blandas: con la faringitis, comer puede llegar a ser una tarea muy complicada. Por ello, se recomiendo tomar caldos templados y alimentos blandos, a fin de no dañar la garganta.
  • Haz reposo: si tienes fiebre o dolor muscular por la faringitis, lo mejor es que reposes y no hagas esfuerzos. De este modo, tu organismo podrá centrarse en combatir la infección.