Tipos de infección de garganta

Las infecciones de garganta no son nada agradables y sus síntomas son bastante molestos. Sin embargo, existen varios tipos de infección de garganta, por lo que es necesario tener en cuenta sus orígenes y síntomas para recibir el tratamiento más adecuado según el caso.

Tipos de infección de garganta más comunes

Básicamente existen dos tipos de infección de garganta:

  • Infecciones virales
  • Infecciones bacterianas

Ambas tienen síntomas y tratamientos ligeramente diferentes, como explicaremos a continuación.

Infecciones virales

La mayoría de las infecciones de garganta en adultos, aproximadamente entre el 85 y el 90%, aparecen por virus*. Para sobrevivir, los virus necesitan disponer de huéspedes vivos, ya sean seres humanos, animales o plantas. Son agentes infecciosos microscópicos más pequeños que las bacterias y tienden a invadir algunas células del cuerpo para multiplicarse.

*Fuente: Worrall G. Acute sore throat. Can Fam Physician. 2007;53:1961-2;

Las infecciones virales de garganta pueden causar y desarrollar enfermedades como:

  • Resfriado común
  • Faringitis
  • Laringitis
  • Amigdalitis

En el caso de los virus, las infecciones de garganta pueden ocasionar los siguientes síntomas:

  • Malestar general
  • Estado febril alto
  • Dolor en las articulaciones y cansancio
  • Dolor de garganta, cabeza y oídos
  • Tos molesta y secreción nasal
  • Dificultad a la hora de respirar

Infecciones bacterianas

Las bacterias son microorganismos unicelulares que pueden sobrevivir en ambientes inhóspitos, de hecho, algunos tipos de bacterias viven en calor o frío extremo. La mayoría de bacterias que pululan por nuestro cuerpo no son dañinas, aunque claramente hay excepciones.

Estas son algunas de las infecciones de garganta provocadas por bacterias:

  • Laringitis
  • Faringitis
  • Amigdalitis estreptocócica

Cuando hablamos de estas infecciones hay que tener mucho cuidado, pues el uso incorrecto de antibióticos puede ayudar a que las enfermedades bacterianas proliferen y se hagan resistentes al tratamiento. Solo el médico o especialista puede recetarte un antibiótico, está totalmente contraindicado automedicarse en este tipo de casos.

En cuanto a sus síntomas, por regla general, para distinguir una infección bacteriana de una viral hay que observar la garganta del paciente y observar si existen placas purulentas. De ese modo, los procesos bacterianos provocan las siguientes señales:

  • Fiebre alta
  • Malestar general algo más severo
  • Secreciones purulentas en tonos amarillentos o verdosos a las 24 horas de su aparición

En un primer momento parece fácil determinar si la causa de una infección es un virus o una bacteria. Sin embargo, algunas afecciones pueden ser originadas por ambas, como es el caso de una faringitis o una laringitis.

¿Qué tomar si tengo infección de garganta? 

Las infecciones de origen bacteriano son menos comunes, sin embargo requieren de un tratamiento indicado por un médico especialista. De igual forma, existen otras recomendaciones sanitarias que sirven para aliviar el dolor. Las más prácticas y efectivas son las siguientes:

  • Hacer gárgaras con agua y sal para aliviar el dolor de garganta: se sabe que el agua salada acaba con los virus y bacterias dañinas que se encuentran en el interior de la garganta. Además, ayuda a aliviar la irritación. Lo único que hay que hacer es añadir a un vaso de agua tibia varias cucharadas de sal marina y retener la mezcla en la boca. Mientras se hacen las gárgaras, resulta conveniente inclinar un poco la cabeza para que la solución llegue bien a la garganta. Se aconseja repetir este sistema al menos dos veces al día.
  • Bebe mucho líquido para estar hidratado: es aconsejable beber al menos dos litros de agua al día para lubricar la garganta y aliviarla. Para facilitar la ingesta de agua, sobre todo en invierno, es posible añadir cierto sabor natural con unas rodajas de lima, limón o pepino.
  • Colocar humidificadores en casa: de esta forma, se aumentará el nivel de humedad del ambiente y aliviará la irritación y el dolor de garganta. Eso sí, intenta limpiarlo con cierta regularidad para impedir que las bacterias y el moho se desarrollen en su interior.
  • Descansar: este es uno de los métodos más efectivos para acabar con la infección. Evita las actividades intensas y duerme tanto como el cuerpo te pida para que el organismo pueda combatir la afección de forma más efectiva.

Si la infección es leve puedes aliviar la irritación de garganta, por ejemplo con Strepsils miel y limón que ofrece alivio local sintomático en caso de infecciones leves de boca y garganta que cursan sin fiebre en adultos y niños a partir de 6 años. La acción suavizante de las pastillas para chupar alivia rápidamente las primeras molestias y su acción antiséptica combate virus y bacterias.

Lee las instrucciones de este medicamento y consulta al farmacéutico. Reckitt Benckiser Healthcare, S.A